📖 Pippa y la luna de malvavisco
Capítulo 1: El puente de azucar agrietado
Pippa preparaba los pasteles de luna mas pequenos del Reino Dulce, tan suaves que calmaban cualquier manana gruñona. Una noche encontro a Momo, una criatura redonda de luna de malvavisco, junto al puente de cristal de azucar. Su sombrero creciente estaba apagado. El puente se habia rajado despues de que dos duendes de caramelo discutieran por una fuente de glaseado. Sprinkle culpaba a Glaze. Glaze culpaba a Sprinkle. Los dos se fueron pisando fuerte, y Momo no podia cruzar el rio de caramelo para volver a casa. Pippa pudo elegir un bando, pero la grieta del puente se parecia mucho a la grieta de su amistad. Se sento entre las dos huellas enfadadas y escucho. Habia ocurrido un error pegajoso. Tambien habia sentimientos heridos. Pippa sabia que perdonar no borraba la grieta por magia. Daba un lugar seguro para empezar a repararla.

Capítulo 2: Glaseado para dos disculpas
Pippa invito a Sprinkle y Glaze a volver con pasteles tibios de luna. Al principio cruzaron los brazos tan fuerte que sus botones de caramelo chirriaron. Pippa no pregunto quien era peor. Pregunto que habria querido hacer distinto cada uno. Sprinkle susurro que no debio gritar. Glaze admitio que escondio la cuchara rota porque le dio verguenza. La verdad era mas pequena y triste que la pelea: ambos temian ser culpados. Pippa les dio una manga de glaseado con dos asas. Para arreglar el puente, tenian que apretar juntos. La primera linea salio torcida. La segunda brillo. En la tercera, ya reian con cuidado, no porque todo estuviera olvidado, sino porque la palabra perdon se habia vuelto algo con lo que podian construir.

Capítulo 3: Pasteles de luna en el puente
Cuando el puente endurecio, no se veia exactamente como antes. Lineas plateadas de glaseado cruzaban el cristal de azucar como rayos de luna. Momo rodo primero al otro lado, luego regreso y puso su sombrero brillante en el centro para que todos vieran el nuevo resplandor. Sprinkle y Glaze miraron las costuras plateadas y sonrieron con timidez. El puente no estaba arruinado por haberse roto. Se habia vuelto un puente que recordaba como fue reparado. Pippa sirvio pasteles de luna para todo el Reino Dulce, y cada invitado llevo uno al cruzar el rio de caramelo. Bajo la luna de malvavisco, los dos duendes prometieron hablar antes y esconder menos. Pippa vio a Momo brillar otra vez. Perdonar, penso, no es fingir que nada paso. Es elegir hacer algo amable con lo que sucede despues.
