Sana y el arcoíris de bolsillo
Capítulo 1: El arcoíris en un frasco
Sana encontró un arcoíris diminuto dentro de un frasco de cristal en el mercado de las nubes. Los colores se enroscaban como cintas, pero no había tapa y el arcoíris intentaba escapar. Una panadera de nubes explicó que podía iluminar toda la ciudad si Sana lo llevaba hasta la veleta antigua antes del atardecer. Sana corrió por los puentes. En el primer giro, el arcoíris se volvió gris pálido.
Capítulo 2: Pasos lentos por el cielo
Sana guardó el frasco en su bolsa y avanzó con cuidado, paso a paso. Notó que el arcoíris brillaba cuando respiraba despacio y se apagaba cuando tiraba de la correa. En el camino ayudó a un gorrión a desenredar una cinta y esperó el ascensor de nubes. La espera pareció larga, pero cada pausa devolvía fuerza a los colores. Al mediodía, el arcoíris volvió a brillar.
Capítulo 3: Un arcoíris para la ciudad
Junto a la veleta antigua, Sana no vertió el arcoíris. Abrió el frasco y esperó. Los colores subieron suavemente, cruzaron el cielo y formaron un arco sobre la ciudad. Los niños de los puentes exclamaron y el gorrión voló por la luz violeta. Sana aprendió que la paciencia no es quedarse sin hacer nada. Es dar a algo hermoso el tiempo necesario para convertirse en lo que debe ser.