📖 Mina y el dragón de coral
Capítulo 1: El hermoso desconocido
Mina vivía en la Biblioteca de Coral, donde cada tarde parecía tocada por un poco de magia. Una noche tranquila, Mina encontró un dragón de coral junto al sendero. El nuevo amigo era tan hermoso que todos se detenían a mirar, pero algo iba mal: las conchas susurrantes hablaron todas a la vez y no se oyó ninguna historia. Mina quiso arreglarlo deprisa, aunque Saffi temblaba cuando alguien corría demasiado. Entonces Mina se arrodilló cerca, habló con suavidad y vio la primera pista brillando en la oscuridad. Ayudar no siempre empieza con un gran rescate. A veces empieza con una pregunta baja y paciencia para escuchar la respuesta.

Capítulo 2: El pequeño regalo
Por la mañana, Mina y Saffi siguieron la pista por la Biblioteca de Coral. Encontraron una corriente tranquila que llevaba una voz por vez, pero solo funcionaba cuando se llevaba con cuidado. Varios vecinos dieron consejos ruidosos, y por un momento Mina casi olvidó escuchar. Entonces Saffi tocó el regalo y mostró un camino más tranquilo. Paso a paso, el problema dejó de dar tanto miedo. El sendero aún se torcía, pero ahora lo caminaban juntos. Mina entendió que la ayuda correcta deja sitio para otro corazón en lugar de empujarlo a un lado.

Capítulo 3: Una luz para compartir
Cuando volvió el atardecer, Mina usó una corriente tranquila que llevaba una voz por vez en el centro de la Biblioteca de Coral. El cambio no estalló como fuegos artificiales. Se abrió despacio, cálido y hermoso, hasta que todos pudieron ver que escuchar le da espacio para respirar a cada historia. Saffi brilló aliviado, y los vecinos que antes corrían empezaron a sonreír con más calma. Mina guardó un pequeño recuerdo de la aventura, no como trofeo, sino como promesa de notar antes las necesidades silenciosas. Desde entonces, la Biblioteca de Coral recordaba el cuento cada vez que alguien elegía cuidado en vez de ruido.
