Nara y la promesa del río de faroles
Capítulo 1: El río que esperaba
Nara encontró el río de faroles en la tarde más silenciosa del año. Las luces flotaban sobre el agua como lunas pequeñas, pero ninguna cruzaba el puente viejo. Un farol de papel tocó su bota y susurró que el puente solo despertaba para quien hiciera una promesa valiente. Nara quiso volver a casa, pero recordó a su hermanito esperando un cuento. Levantó el farol y prometió escuchar antes de tener miedo.
Capítulo 2: Tres pasos sinceros
La primera tabla preguntó qué la asustaba. Nara respondió: “La oscuridad bajo el puente”. La segunda preguntó qué podía hacer de todos modos. “Dar un paso y respirar”, dijo. La tercera preguntó quién necesitaba su luz. Nara pensó en cada niño para quien la noche podía parecer demasiado grande. Alzó el farol. Las luciérnagas rodearon sus mangas y el puente se abrió suavemente, porque la verdad había dejado espacio al miedo.
Capítulo 3: Una luz para compartir
Al otro lado, Nara encontró un sauce lleno de faroles dormidos. Tocó cada uno con su pequeña llama hasta que las ramas brillaron como un cielo cercano. Cuando regresó, el puente permaneció despierto para cualquiera que lo necesitara. Nara comprendió que la valentía no siempre ruge. A veces es una promesa tranquila sostenida con manos temblorosas, una luz cuidada para que alguien más encuentre el camino.