Mira y el mapa de las corrientes lunares
Capítulo 1: La tortuga que escuchaba la marea
Mira conocia la vieja biblioteca de coral mejor que muchos buzos adultos. Sabia que puertas de concha zumbaban, que lamparas de perla parpadeaban antes de la lluvia y que mesas preferian una esponja suave. Pero aquella manana el mar suspiraba de un modo extrano. Cerca de la entrada encontro a Pello, una tortuga turquesa con una luna creciente en el caparazon, atrapada en algas plateadas. Mira quiso cortar los nudos de prisa, pero Pello golpeo tres veces con la aleta. Ella escucho. En aquel ritmo habia una advertencia: algo mas alla del arrecife tiraba demasiado fuerte de las corrientes. Mira libero los lazos siguiendo los golpes pacientes. Cuando Pello pudo nadar, empujo una baldosa. Debajo brillaba un mapa hecho de luz lunar, y en un borde parpadeaba un ballenato perdido.
Capítulo 2: La biblioteca que respondia despacio
Dentro de la biblioteca, el mapa de corrientes lunares se aclaraba cuando Mira guardaba silencio. Si se apresuraba, las lineas se nublaban. Sava, el viejo pulpo bibliotecario, le explico que el mar no necesitaba ordenes mas fuertes, sino mejor escucha. Mira apoyo las manos en la mesa y noto pequenos mensajes: un estante crujio hacia el oeste, una lampara parpadeo dos veces y el caparazon de Pello brillaba cuando el camino del ballenato rozaba una zanja oscura. Sava le dio una caracola para responder sin cubrir la voz asustada. Practicaron tres notas: te oimos, espera por nosotros, sigue la luna. Mira queria correr, pero Pello le recordo que la ayuda debe llegar mas suave que el miedo.
Capítulo 3: Donde la corriente volvio a casa
La noche habia vuelto azul el agua cuando Mira y Pello siguieron el mapa. En la zanja oscura, el ballenato temblaba junto a corales de vidrio. Mira penso decirle por donde nadar, pero recordo que el mapa se borraba con la prisa. Toco tres notas suaves: te oimos. El ballenato contesto con un zumbido tembloroso. Pello dibujo una curva lenta y Mira toco dos notas: espera por nosotros. La ultima nota levanto la corriente lunar como una cinta. El ballenato avanzo porque ya no estaba solo en su miedo. Al otro lado aparecieron grandes ballenas, y su canto solto los nudos del mar. Mira regreso sin tesoro, pero con una valentia nueva: escuchar primero y ayudar despues.